lunes, 7 de abril de 2008

EJEMPLOS A IMITAR

- PARA LEER Y MEDITAR- el legado que nos dejaron los RADICALES- que aprendieron del pasado para no volver a cometer los mismos errores.-

12da. Sesión Ordinaria 2004
SR. PRESIDENTE (AGÜERO).- Siendo horas 11:00 y con quórum legal en la sala, queda abierta la Décima Segunda Sesión Ordinaria del Período 115°.

SR. SENADOR CÓRDOBA (FCyS).- Señor presidente, señores senadores: esta semana se conmemora los 100 años del natalicio de un grande de la historia política de la República Argentina, me refiero a don Ricardo Balbín.
De toda la historia de la humanidad emergen de tanto en tanto figuras, hombres o mujeres que trascienden particularmente su época, sea por sus dotes intelectuales, sus cualidades morales, sus altos valores cívicos, sus servicios al pueblo, a su Patria o al mundo.
Los investigadores, los científicos, los artistas, los héroes, los santos, son unánimemente reconocidos, ensalzados sus méritos, levantados como ejemplo; pero los que transcurren sus vidas pisando la arena política, que surcan su tiempo atravesados de pasiones y por lo mismo, pocas veces exentos de errores, caen frecuentemente en el oscuro y tantas veces injusto arcón del olvido.
Hoy, quiero homenajear la memoria de uno de esos hombres, uno de los grandes radicales, que vivió con intenso fervor la lucha política, alimentado por hondas convicciones cívicas, insobornable apego a la doctrina de lo nuestro y por sobre todo un gran amor a la Nación Argentina y respecto por las instituciones de la República, el doctor Ricardo Balbín.
Balbín, que junto a Crisólogo Larralde volvieron a levantar las banderas históricas y reivindicar el pensamiento radical de Alem e Yrigoyen, soslayado por las políticas de Frondizi y Frigerio, bregó por el retorno a la doctrina y por un radicalismo sólido en torno a sus principios. Con discusión interna, con disenso armónico, con debate dentro de la casa pero, monolítico hacia fuera.
Enfrentado férreamente con el peronismo, adversario acérrimo de Perón, pontificó siempre sin embargo que una cosa era algún desborde de un dirigente, por importante que éste fuera, y otra el pueblo peronista, que por origen y por historia tiene necesariamente mucho que ver con el pueblo Yrigoyenista, y con quien compartiríamos siempre nuestra superior condición de argentinos.
Por eso, fue quizás el dirigente más indicado y uno de los que realizó mayores esfuerzos para buscar la reconciliación de estas dos grandes corrientes del pensamiento político nacional. Comprendía claramente, y así lo mostró en su discurso y sus acciones, que el país no podía girar en torno a un enfrentamiento estéril que dividía al gran pueblo argentino para beneficiar a los sectores más reaccionarios y parásitos de la sociedad.
Ricardo Balbín, tuvo el vigor y la convicción que el momento histórico exigía para explicar a los radicales la necesidad del diálogo con Perón y la convivencia con el peronismo, que cerraran para siempre el camino al golpismo alentado por los sectores del privilegio cada vez que creían amenazadas sus prebendas por los avances populares.
Y dialogó con el veterano líder adversario cuantas veces creyó necesario en procura de salvar la democracia argentina amenazada por los extremismos y los intereses foráneos.
Y hasta construyó una relación cordial, casi amistosa, que muchos de los propios partidarios no supieron entender.
Su histórica frase: “Vengo en nombre de mis viejas luchas”, con que iniciara su homenaje póstumo a Perón, resume toda esta actitud valiente y lúcida de un dirigente honesto y altruista, comprometido por encima de todo con su Nación y con su pueblo.
Su coraje cívico se expresa también de modo contundente en el discurso pronunciado en junio del ‘72, al ser reelegido presidente del Comité Nacional del Radicalismo, donde dijo: “Responsabilizo al golpe de Estado de junio del ‘66 de haber confundido a la juventud e iniciarla en las prácticas violentas. Es la democracia la que esclarece y permite resolver los problemas de la República y dar respuesta a las demandas sociales”.
Al rendir homenaje a la memoria del Dr. Ricardo Balbín, hago votos porque su ejemplo, como el de otros grandes hombres públicos, iluminen siempre nuestra gestión. Nada más señor presidente.


-Los radicales del PRESENTE – nos vemos reflejados en estos verdaderos ejemplos? Hasta la próxima.- RWM.-

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